05 octubre 2006

Esto no es de un Bello, pero es muy bello.

"En la temblorosa atmósfera de un amanecer primaveral, cuando los pájaros susurraban con misteriosa cadencia entre los árboles, ¿no ha tenido usted la sensación de que estaban hablando a sus parejas acerca de las flores? Es indudable que la apreciación de las flores fue coetánea, desde los comienzos de la humanidad, con la poética del amor. ¿Dónde mejor que en una flor, dulce en su inconsciencia, fragante a causa de su silencio, podemos imaginar el despliegue de un alma virgen? Cuando el hombre primitivo ofreció la primera guirnalda a su doncella, trascendió al bruto y, al elevarse así por encima de las toscas necesidades de la vida, se convirtió en humano. Al percibir la sutil utilidad de lo inútil, penetró en la esfera del arte."

El libro del Té
Kakuzo Okakura

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