“Después de su concierto, ante la sala repleta, dedicó el primer bis a la mujer palestina que, presente aquella tarde, le había invitado a cenar la noche anterior. Me vi sorprendido al comprobar que aquel público de judíos israelíes (ella y yo éramos los únicos palestinos) respondió a su noble dedicatoria con aplausos entusiastas…” “…encontré igualmente muy reconfortante que Baremboim, uno de los mayores músicos del mundo, se haya ofrecido para tocar en salas palestinas, en un gesto de reconciliación, que a largo plazo podría tener más peso que decenas de acuerdos de Oslo”.
Edward W. Said
Artículo publicado en Le Monde diplomatique.
Edward W. Said
Artículo publicado en Le Monde diplomatique.